domingo, mayo 17, 2009

Mishiadura

A principios del siglo XX los poetas populares denominaban la miseria reinante con el hermoso y musical giro lingüístico de mishiadura. Ya Platón, tres siglos y pico antes de Cristo, opinaba sesudamente: “el pueblo es un excelente maestro en materia de idioma”. Reconocía con ello que el lenguaje proviene del vulgo y que de él lo toman posteriormente los escritores, que lo credencializan en obra literaria.

Hoy, además de la miseria que sigue vivita y coleando en los alrededores de las grandes y pequeñas ciudades, se ha propagado la otra miseria, esa miseria simbólica engranada en la estupidez y en la intolerancia hacia el otro y desde el otro; la miseria de los candidatos y sus ostentosas propagandas, la de los sindicalistas oficiales que arman y desarman palcos en las plazas, la de la chusma y la crema de la crema que piden pena de muerte.

La miseria que muestran los programas de denuncia social y amarillismo izquierdoso, como el deporte de ir de gira con una cámara por la villa miseria en busca de un fumador de paco o la imagen de un niño cagando adentro de un tarro, es solamente una de las caras de la mishiadura, mientras que la otra cara la tienen metida en la frente los que consumen ese enlatado compromiso social finamente gasificado.

La psicosis generalizada que los medios mundiales crearon alrededor de la fiebre mariachi y los frijoles saltarines, muestran la hilacha de los míseros recursos que utilizan los creadores de opinión pública. Los charcos con dengue quedan mucho más cerca que Acapulco, pero el mosquito es mucho más peligroso para los pobres que para la clase que viaja en avión y que ahora debe usar mascarillas y tratar de no tocar a nadie. El temor de esta gente es que la miseria les llegue por contagio y no por malos negocios. Un siglo después el mundo se ha vuelto ridículo en sus formas de reaccionar frente a los miedos de las pestes, las crisis y las grelas.

Que el mundo fue y será una porquería ya los sabemos, que gira sobre un eje podrido ya nos quedó demostrado, que el futuro llegó hace rato, también, pero nada nos va a hacer creer que la mishiadura es sólo un castigo o una enfermedad, es también nuestra morbosidad inmanente de creernos inmunes a ella…
Cha-characha-cha-cha.

1 comentario:

Futremza dijo...

Hola! Excelentes los textos, son cortos pero muy interesantes en cuanto a contenido, cumplen perfectamente la funcion de comunicar. Claros, de lexico agradable. Felicitaciones!