domingo, octubre 07, 2007

Toda su humanidad sigue despeinada...

Había buscado una manera más directa de decírselo.
Siempre que comienza un programa, ella se levanta y sale casi desnuda al balcón. Desde aquí puede verse toda la avenida o lo que dejan ver los árboles. Ahora no tiene ganas, pero a veces espía por las ventanas vecinas y hasta se queda mirando un rato. Mañana extraña es ésta, porque de los colectivos no bajan más que señoras gordas, piensa. En la otra orilla de la calle una linyera obesa sale de un cajero sucia. Trae consigo todos sus harapos y bolsitas. Todos sus remiendos y cartones. Sale y se sienta sobre la vidriera de una tienda deportiva. Comienza a gritar apenas asienta el feo culo sobre los cartones. Grita como una condenada. Pide limosnas como pecados. Putea de lo lindo. Está bajando las escaleras con el pelo mojado y la ropa de siempre, de golpe se abre la puerta de la calle, afuera el aire está pesado, sorpresa para el viejo que entra y al verla se desploma con todo el cuerpo contra la pared, ella sale corriendo sin mirarlo. Mientras corre cruza la calle, mientras cruza la calle mira al cielo. Los taxis están ahí. Ahí de la esquina y de sus piernas que trepan y con ellas toda su humanidad sigue despeinada. Hurga en su bolsito violeta la nueva dirección que le dieron, el chofer espera, ella dice no sé, no sé dónde está. El chofer pregunta adónde. Ella dice que no. Sale del auto y corre cruzando otra vez pero sin mirar al cielo. Al escuchar los tacos subiendo y la llave girando, él se despierta. Ella entra y sale corriendo sin cerrar la puerta. Se oye como los tacos llegan abajo y se vuelven uno o dos escalones. Dejá todo así y no te olvides de cerrar. Te veo. Desde los balcones la linyera parece de una película.

3 comentarios:

Marco dijo...

Questo blog è molto speciale,
Marco

M. dijo...

Saludos Cósimo desde la tierra baldía. Tienes un poco parado el blog, ¿no? Lo cierto es que esperaba ver cosas nuevas, pero es igual dejo micomentario en el de antes. Saludos.

Don Cósimo dijo...

Soy un bloguero perezoso…