lunes, octubre 02, 2006

Reclutamiento.
Una de las geniales maravillas que uno descubre en la Universidad es esa obviedad siniestra con la que está preñada la ciencia. Si uno quiere fabricar un mueble necesita madera, herramientas y manos a la obra. Entonces la idea y la materia hacen el amor y después de unos meses nace una mesa. Genial. Lo mejor de este descubrimiento científico, que aún hoy es debatido por televisión, es su inagotable aplicación. Todo es más complicado si uno, porque tiene flojera o está apurado, va al quiosco y compra una mesa. Ahí comienzan los problemas gremiales, cortes de calle y chicos que piden. Es curioso que de esto último la Universidad aún no diga nada.

1 comentario:

Anónimo dijo...

simplemente quiero poner un comentario que no sea anónimo ni extranjero. El Pelado