lunes, mayo 15, 2006

El colmo de los tangos
“gorrión herido/
gorrión herido/
quizás tal vez nunca
vuelvas a tu nido/

“pero tu silbidose oirá/
aún en las noches
sin soledad”

Para empezar a jugar es preciso animarse, y del resto apenas resta no arrugarse al imaginar.

Me imaginé que escribía un tango que empezaba diciendo “gorrión herido/ gorrión herido”. Partí de un gorrión: sujeto clásico de cualquier tango, y si está herido mucho mejor. Para reafirmar la imagen de sufrimiento extendí la sensación de incertidumbre con un pronóstico cuasi-mesiánico “quizás tal vez nunca/ vuelvas a tu nido”. Pero con esto último la tradicional “tanguidolencia” (pérdida de lo que ya no será) queda dislocada. Es la misma incertidumbre del “quizás tal vez”, la que salva a la imagen de un apocalíptico “nunca” irreversible. No quiero decir que el gorrión “nunca” volverá a su nido, sino que, por consecuencias que aquí quedarán tácitas, “quizás tal vez nunca” vuelva a su nido. La sensación de que exista una mínima esperanza para el gorrión se reafirma con el remate: “pero tu silbido se oirá, aún en las noches sin soledad”. Con esto se descubre que el gorrión a pesar de estar herido y no saber si llegará a su nido sigue silbando. Su obstinación y porfía también defiere de la actitud del sujeto “gardeliano” clásico que siente “vergüenza de haber sido y dolor de ya no ser”. El canto o silbido representa la esperanza y la ilusión: a pesar de la herida se puede seguir volando aunque no sepamos adonde. Es el “silbido” entonces el que gana la escena, dejando a la herida y a la incertidumbre en segundos planos. Se vuelve tan significativo el “silbido” que aún se oirá en las “noches sin soledad”. Aquí es donde se descubre el colmo y el propósito de este “tango”. La especulación de que existan noches “sin soledad” no sólo trastoca sino que subvierte a todas las “psicopatías de arrabal” de la que están hechas la mayoría de los tangos. El gorrión no sólo silba herido sin saber adonde llegará, sino que además, y en medio de su vuelo sin destino fijo, “quizás tal vez” pase noches de “sin soledad”, que es para muchos lo más parecido a la felicidad.

No hay comentarios.: