martes, abril 11, 2006

Tratado de felicidad

El problema no es la felicidad. El problema es su tratado. El ser amado o idolatrado cree que estar feliz es parte de la cotidianidad. Cree que su sonrisa es la demostración fragante de un paraíso doméstico y merecido por una lógica compensatoria. El problema está allí. En naturalizar la felicidad y olvidar su carácter extraordinario. No deberíamos olvidar nunca la instantánea solvencia insólita de que es producto la felicidad. Sucede que el ser humano tiende a creérselas con un poquito de amor y fama. Por eso sufre. Por eso llama por teléfono a cualquier hora.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

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Anónimo dijo...

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Anónimo dijo...

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Anónimo dijo...

loco de ja de tomar alcohol
el capitanhook2015 o miguel